moras non sacta

el tan mentado proyecto de Ley General de Trabajo que demoró en su elaboración más 10 años, solo fue un “engaña muchachos” y no sirvió para nada pues este nuevo “régimen general” impuesto desde arriba echaría abajo todo el “consenso” anterior.

LA “GRAN REFORMA LABORAL”

La derecha nunca perdona, nunca descansa, nunca olvida

EL SEÑOR MINISTRO HA DICHO QUE “EL NIVEL DE 850 SOLES ES ADECUADO PARA EL NIVEL QUE VIVIMOS”. ENTONCES, QUE A PARTIR DE HOY EL MINISTRO GANE LO QUE GANA UN OBRERO

Diego Motta / Izquierda Socialista

Publicado: 2017-06-09

El pasado mayo se conmemoraron 146 años de la caída de la “Comuna de París”. Este hecho, que no debe ser olvidado, tuvo como resultado el asesinato de 10 mil a 30 mil obreros a manos de la burguesía, y como causa, el atrevimiento de que los obreros tomaran el poder por primera vez en la historia. En efecto, la “Comuna de París” fue el gobierno de los obreros (marzo - mayo de 1871) quienes frente a la invasión de Prusia (Alemania) y ante la huida del gobierno y la burguesía francesa, defendieron y administraron con coraje y eficiencia su ciudad.  

Este gobierno obrero rompió con la tradición de la separación de poderes: fusionó el poder legislativo (Congreso) con el ejecutivo (Presidencia de Gobierno) y eligió a los jueces mediante elección popular. Todos los representantes estaban sujetos a un mandato de revocabilidad y se creó un salario único para funcionarios públicos y obreros. Un congresista o un ministro ganaban lo mismo que un obrero especializado. Se decretó consejos obreros para la auto-gestión de las fábricas, guarderías para los hijos de los obreros, jornadas de trabajo de 10 horas (en esa época la jornada era de 18 horas) y menores en el caso de mujeres y niños. Así como la universalización y gratuidad de la enseñanza, el indulto de los alquileres impagos y la abolición de los intereses de las deudas. Eso consiguieron los obreros franceses en 1871, tocaron el cielo con las manos... pero fracasaron. Se confiaron y la derecha (que nunca perdona, nunca descansa, nunca olvida) les cobró caro su atrevimiento.

Volvamos a la actualidad. En el Perú, también en el mes de mayo, el señor Ministro de Trabajo (ex gerente de grandes empresas) ha comenzado un nuevo ataque a los trabajadores. El señor Ministro ha declarado en referencia a la remuneración mínima que gana un obrero que "el nivel de 850 soles es adecuado para el nivel que vivimos”.  Siguiendo sus palabras, le planteamos, como lo hicieron los obreros comuneros de París hace casi 150 años, entonces que los ministros ganen lo mismo que un obrero. Total… es adecuado, ¿no?

Pero eso no es lo único que nuestro señor ministro viene tramando. También ha propuesto un nuevo paquetazo laboral que estaría compuesto hasta por 19 normas, la idea es que el 28 de julio el presidente entregue “la gran reforma laboral”. De acuerdo a las propias palabras del señor ministro esta gran reforma buscaría la simplificación de regímenes laborales (…) un régimen general, respetuoso de derechos sin sobrecargar al empleador; uno promotor de exportaciones; y otro para la micro y pequeña empresa”. Añadiendo además que el “gran tema es facilitar el ciclo laboral”

Tomémonos un tiempo para analizar estos argumentos ¿qué nos quiere decir el señor ministro o qué nos oculta?

Primero, que el tan mentado proyecto de Ley General de Trabajo que demoró en su elaboración más 10 años, solo fue un “engaña muchachos” y no sirvió para nada pues este nuevo “régimen general” impuesto desde arriba echaría abajo todo el “consenso” anterior.

Segundo, que el discurso de la “sobrecarga al empleador” no está pensado en las dificultades tributarias, administrativas, organizacionales o de falta de apoyo de los pequeños empresarios, si no en los costos laborales que los grandes empresarios quieren ahorrarse, o en la supuesta rigidez de nuestro ordenamiento jurídico, léase quitar derechos a los obreros para explotarlos más y mejor.

en los costos laborales que los grandes empresarios quieren ahorrarse, o en la supuesta rigidez de nuestro ordenamiento jurídico, léase quitar derechos a los obreros para explotarlos más y mejor

Tercero, que la cantaleta de los regímenes laborales especiales como el promotor de exportaciones (textil), el agrario o el de MYPES solo han significado discriminación entre trabajadores y colosales ganancias para los empresarios. Estos regímenes no han aportado a la reducción de la informalidad ni han supuesto mayores estándares de trabajo decente (hay numerosos informes al respecto). Y si no que lo digan los trabajadores textiles, los agrarios o los de las MYPES.

Cuarto, que “facilitar el ciclo laboral” es lo que los empresarios llaman con mucha educación “desvincular al trabajador”, o sea facilitar el despido, botarlo a la calle. Ya el ministro habría adelantado que se debería eliminar la reposición (salvo en el caso del despido nulo) mediante nuevas sentencias del Tribunal Constitucional. Es decir el gobierno y los empresarios pretenden eliminar lo poco que queda de estabilidad laboral, calculando una nueva composición de los miembros del TC (ya sabemos quiénes tiene la mayoría en el Congreso). Lo cual hace plausible los comentarios que advierten que el gobierno prepara una nueva ley que permitiría contratos de trabajo a plazo fijo sin ningún requisito como ahora se exige. Solo bastaría la “voluntad” del trabajador para que la empresa lo contrate libremente de manera temporal, durante los primeros tres años de la relación laboral. 

Siguiendo esas consignas, el gobierno de Kuczynski a finales del año pasado eliminó la obligación de registrar los contratos de trabajo ante la Autoridad Administrativa de Trabajo, dejando en la práctica a los trabajadores sin acceso a sus propios contratos (D. Leg. N° 1246), así como relativizó la necesidad del examen médico antes de ingresar y después de salir de una relación laboral (D. S. N° 016-2016-TR).

Ahora acaba de modificar el sistema de inspección laboral, aminorando el monto de las multas a las empresas infractoras (hasta en un 90% si las empresas subsanan las infracciones, a pesar de que el perjuicio para el trabajador ya se produjo, y para lo cual se da un plazo que sin embargo no se determina), así como el número de veces que podrán ser sancionadas (solo una orden de inspección sobre una misma materia en una misma empresa al año; así como, cuando un empleador cometa más de una infracción por una misma acción, solo se sancionara la más grave) (D. S. Nº 007-2017-TR). También está el tema de los arbitrajes laborales: el D. S. Nº 009-2017-TR, contradiciendo hasta tres sentencias del Tribunal Constitucional (que son de mayor rango jurídico), elimina el “arbitraje potestativo incausado”, es decir hoy los sindicatos deberán probar la mala fe de la empresa para que el arbitraje proceda, requisito que ya no era necesario. Con ello se recortan aún más las posibilidades de que los sindicatos puedan resolver sus pliegos de reclamos.

Sin embargo no es lo único, por presión del empresariado el Ministerio de Trabajo acaba de aprobar los primeros casos de ceses colectivos (despidos masivos de trabajadores) luego de doce años de no atreverse a hacerlo. Recordemos que con las últimas modificaciones en la materia, ahora basta que el empleador demuestre tres trimestres consecutivos de resultados negativos en la utilidad operativa, motivos estructurales, tecnológicos o análogos para proceder con los ceses. Incluso se pretende aprobar una nueva modificación normativa para “agilizar” el trámite de los ceses colectivos.

el Ministerio de Trabajo acaba de aprobar los primeros casos de ceses colectivos (despidos masivos de trabajadores) luego de doce años de no atreverse a hacerlo

Por otro lado, se ha alertado sobre una reforma en la seguridad social (pensiones, sistema de salud y seguro de desempleo) que el MEF está trabajando sin la participación de los trabajadores. 

Y como golpe de gracia, el Proyecto de Ley N° 1104-2016-PE de promoción del empleo juvenil. Una suerte de nueva “ley pulpín”, pero mucho más “democrática”. Pues a quienes les harán los recortes de derechos en beneficio de las ganancias de los “pobres” empleadores, no serán solo a los jóvenes como en la ley del 2015, si no a todos los trabajadores peruanos. Esta ley premiará a los empresarios que contraten a jóvenes de entre 18 y 29 años pues las empresas ya no desembolsarán el 9% correspondiente a EsSalud, si no que ahora lo hará el Estado, es decir todos los peruanos pagaremos por las empresas. Este subsidio durará tres años, luego de lo cual los empresarios una vez servidos podrán despedir a los jóvenes sin mayores complicaciones. El proyecto de ley tampoco plantea medidas que aseguren la formación laboral de los jóvenes, ni un subsidio al aporte del 13% de la remuneración para el aporte de las pensiones que corre a cuenta exclusiva de los trabajadores. 

En conclusión, mientras el fujimorismo en el congreso se encarga de robar todo lo que puede y de sentar las bases políticas para su futuro gobierno. Los empresarios a través de Kuczynski se encargan de cimentar las bases estructurales de un sistema económico dedicado a extraer hasta el último centavo a los trabajadores. Así, más allá de sus peleas faranduleras, ambos sectores de la burguesía co-gobiernan en contra de los intereses de las mayorías. A estas alturas la pregunta es ¿cuál es la mejor manera de que saquen más dinero: mediante la corrupción, el narcotráfico o robando sistemáticamente a los trabajadores?

Por ello, hoy como hace casi 150 años en París, los obreros deben prepararse para tomar las riendas de su destino. Para ello es necesario: 1) LA AUTO FORMACIÓN POLÍTICA Y SINDICAL de los obreros para no olvidar nuestra historia, entender nuestro presente y forjar nuestro futuro. 2) LA CONSTRUCCIÓN DE UNA DIMENSIÓN ÉTICA en todas y cada una de nuestras acciones: en la casa, en el trabajo, en la calle; para no ser cómplices de la corrupción que atraviesa a la sociedad de arriba a abajo y de derecha a izquierda. 3) PASAR AL ATAQUE, si nuestros "representantes" han decepcionado una vez más, si no se unen, no sigamos pidiendo peras al olmo. Hagámoslo nosotros mismos desde abajo, mediante acciones concretas como un PARO NACIONAL VERDADERO, que no se limite a la vieja fórmula de marchar jugando a la ronda para al final escuchar en el estrado a los mismos de siempre. Todo ello se torna hoy como el único camino para hacer frente a los ataques de la patronal. Si la derecha no perdona, no descansa, no olvida, tampoco tenemos que hacerlo los trabajadores.


Escrito por

Diego Motta

Mi abuelo chacarero, mi abuela quechua hablante. Nací en Lima, en un barrio obrero, fui a la universidad. Barro pensante y carne actuante.


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